cuatro poemas interrumpidos por tríptico
Webern anduvo a lo largo de la costa: dos, tres playas. Después encontró una vela de cumpleaños, todavía por apagar, clavada en la arena a medio metro de las olas.
x
x
la bañera llena de gasolina
En la platea las personas mataban, hacían acrobacias y fornicaban. Colgado de la estructura del escenario, el mismo diablo vertía aceite hirviendo sobre los trombonistas. La instalación eléctrica temblaba. Cubierto de sangre, el maestro continuaba dirigiendo la orquesta.
las piernas entrando lentamente en la bañera
Sobre la mesa Minna plancha el camisón. Pobre camisón. Calor de día y calor de noche. Calor de la plancha de día, calor del cuerpo de Minna de noche.
salpicaduras de gasolina en los azulejos
De madrugada. Anton Webern intenta escribir frente a la taza de café. Todos los hombres de la orquesta aguardan en el hueco de la escalera, envueltos en mantas, sin que Webern lo sepa. Su hija de cuatro años le observa. Ve las ojeras pronunciadas, oye el barullo de los cacharros en la cocina, los golpetazos del calor.
x
Zé Luís Costa: 20 Poemas a Anton Webern (&etc, Lisboa, 2005)
x