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Poema preciso
(Vagamente imitado de Wordsworth)
El ruido tiembla: ¿por qué? La vista es silenciosa,
y ostenta su poder; el viento, benéfico
en la presencia vapuleada de los árboles:
no se trafica su tentación a precio de oro.
Mi teleología del mundo es la del tulipán
que planté aquí pensando en Aden.
Mi estrella al frente me ha liberado de todas las deudas,
reembolsadas por un solo poema a los cuatro vientos.
Calla ahora que los corazones vibrátiles
atraviesan a voz en grito el sexo del universo,
despedazando alegremente las soledades aterradoras.
Que una golondrina loca me preceda por la autopista,
yo permanezco migratorio en la bondad del cielo.
Oh, calla, ahora que vences al terror en ti.
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viernes, 13 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
Bernard Noël: Zao Wou-Ki
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Forma
de las formas
no
una forma general
movediza bajo el tacto del ojo
vibrante
las tintas de Zao Wou-Ki están fundadas sobre
su propia sustancia y
el vacío
ningún proyecto rector ningún esquema de dibujo
nada más que el deseo
o más exactamente la idea
de pintar
.
Bernard Noël / Zao Wou-Ki, Rencontre, L'Atelier des Brisants, 2001
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Forma
de las formas
no
una forma general
movediza bajo el tacto del ojo
vibrante
las tintas de Zao Wou-Ki están fundadas sobre
su propia sustancia y
el vacío
ningún proyecto rector ningún esquema de dibujo
nada más que el deseo
o más exactamente la idea
de pintar
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Bernard Noël / Zao Wou-Ki, Rencontre, L'Atelier des Brisants, 2001
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martes, 3 de febrero de 2009
Resonancias: Tavares ◊ Buñuel
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Klaus recordaba, de niño, haber quemado hormigas con una cerilla. Las hormigas se derretían rápidamente, se enrollaban sobre sí mismas y desaparecían. Klaus lo ha recordado hoy porque en el diario ha salido una foto de lo que ha quedado de una bomba. Las noticias llegaban a veces con semanas de retraso, pero todas las frases eran actuales.
El caballo putrefacto en medio de la calle, cubierto por miles de moscas, no había salido una sola vez en el diario. Aquella calle no les interesaba: era estrecha, los tanques difícilmente serían felices en la calle que ahora ocupaban los restos de un caballo que se pudría. La cabeza del caballo está vacía, es más pequeña que la cabeza de un pájaro. La cabeza del caballo es un cubo negro, vacía por dentro.
Gonçalo M. Tavares, Un hombre: Klaus Klump
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jueves, 8 de enero de 2009
Cirlot en Vallcarca
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No son los grandes cúmulos de piedras, ni los montes de musgo, ni los tejidos espesos a lo largo del ruido. No son las flores de la noche, ni los alfabetos religiosos, ni son las bestias de desdicha y solemnidad. No son las piedras blancas, ni las piedras grises, ni los vientres obscuros que se ofrecen al águila. No son los recuerdos deshilados, ni las reinas marchitas junto a sus ruecas gigantescas. No son las impuras sombras, ni los dorados agujeros. Son los dedos, solamente los dedos.
..
J.E. Cirlot, La dama de Vallcarca (1957)
No son los grandes cúmulos de piedras, ni los montes de musgo, ni los tejidos espesos a lo largo del ruido. No son las flores de la noche, ni los alfabetos religiosos, ni son las bestias de desdicha y solemnidad. No son las piedras blancas, ni las piedras grises, ni los vientres obscuros que se ofrecen al águila. No son los recuerdos deshilados, ni las reinas marchitas junto a sus ruecas gigantescas. No son las impuras sombras, ni los dorados agujeros. Son los dedos, solamente los dedos.
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J.E. Cirlot, La dama de Vallcarca (1957)
Max Ernst, Oedipus Rex (1922)
jueves, 1 de enero de 2009
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Yves Bonnefoy: Le livre, pour vieillir
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El libro, para envejecer
Estrellas trashumantes; y el pastor
se inclina sobre la dicha terrestre; y en todo hay tanta calma
como en ese chirrido de insecto, irregular,
que un dios pobre modela. El silencio
ha subido desde tu libro hasta tu corazón.
Un viento corre sin ruido entre los ruidos del mundo.
El tiempo sonríe a lo lejos, tras dejar de existir.
Simples, en el huerto, los frutos maduros.
Envejecerás
y, destiñéndote en el color de los árboles,
haciendo sombras más lentas sobre el muro,
siendo, alma por fin, la tierra amenazada,
retomarás el libro en la página dejada…
Dirás: ésas eran, pues, las últimas palabras oscuras.
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El libro, para envejecer
Estrellas trashumantes; y el pastor
se inclina sobre la dicha terrestre; y en todo hay tanta calma
como en ese chirrido de insecto, irregular,
que un dios pobre modela. El silencio
ha subido desde tu libro hasta tu corazón.
Un viento corre sin ruido entre los ruidos del mundo.
El tiempo sonríe a lo lejos, tras dejar de existir.
Simples, en el huerto, los frutos maduros.
Envejecerás
y, destiñéndote en el color de los árboles,
haciendo sombras más lentas sobre el muro,
siendo, alma por fin, la tierra amenazada,
retomarás el libro en la página dejada…
Dirás: ésas eran, pues, las últimas palabras oscuras.
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martes, 30 de diciembre de 2008
domingo, 14 de diciembre de 2008
Rimbaud: Au Cabaret-Vert
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En la Taberna Verde
xxcinco de la tarde
Tras ocho días, los caminos pedregosos
habían destrozado mis botines. Entré en Charleroi.
En la Taberna Verde pedí unas rebanadas
con mantequilla y jamón, por favor medio frío.
Estiré satisfecho las piernas bajo la mesa
verde y contemplé los ingenuos motivos
de la tapicería. Y fue adorable cuando
la chica de enormes tetas y ojos vivos
-no parecía de las que se asustan por un beso-
sonriente trajo el pan, la mantequilla
y el jamón tibio sobre un plato coloreado
-el jamón rosado y blanco, perfumado
con ajo- y me llenó la inmensa jarra, cuya espuma
doraba un rayo de sol tardío.
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En la Taberna Verde
xxcinco de la tarde
Tras ocho días, los caminos pedregosos
habían destrozado mis botines. Entré en Charleroi.
En la Taberna Verde pedí unas rebanadas
con mantequilla y jamón, por favor medio frío.
Estiré satisfecho las piernas bajo la mesa
verde y contemplé los ingenuos motivos
de la tapicería. Y fue adorable cuando
la chica de enormes tetas y ojos vivos
-no parecía de las que se asustan por un beso-
sonriente trajo el pan, la mantequilla
y el jamón tibio sobre un plato coloreado
-el jamón rosado y blanco, perfumado
con ajo- y me llenó la inmensa jarra, cuya espuma
doraba un rayo de sol tardío.
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jueves, 4 de diciembre de 2008
Paul Éluard: Une
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Una
xxxxMi furor me ha derribado, la fatiga me desfigura, pero os distingo aún, mujeres ruidosas, mudas estrellas, os distinguiré por siempre, locura.
xxxxY tú, la sangre de los astros por ti circula, su luz te sostiene. Sobre las flores, te alzas con las flores; sobre las piedras, con las piedras.
xxxxBlanca extinción de recuerdos, extendida, estrellada, radiante por tus lágrimas que escapan: estoy perdido.
xxxxMi furor me ha derribado, la fatiga me desfigura, pero os distingo aún, mujeres ruidosas, mudas estrellas, os distinguiré por siempre, locura.
xxxxY tú, la sangre de los astros por ti circula, su luz te sostiene. Sobre las flores, te alzas con las flores; sobre las piedras, con las piedras.
xxxxBlanca extinción de recuerdos, extendida, estrellada, radiante por tus lágrimas que escapan: estoy perdido.
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domingo, 30 de noviembre de 2008
René Char: Le Carreau
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El cristal
Lluvias puras, mujeres esperadas,
el rostro que enjugáis,
de vidrio consagrado a los tormentos,
es el rostro del sublevado;
el otro, el cristal del dichoso,
se estremece ante el fuego de leña.
Misterios gemelos, yo os amo,
paso los dedos sobre vosotros…
Me siento enfermo, y ligero.
Les Matinaux (1950)
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El cristal
Lluvias puras, mujeres esperadas,
el rostro que enjugáis,
de vidrio consagrado a los tormentos,
es el rostro del sublevado;
el otro, el cristal del dichoso,
se estremece ante el fuego de leña.
Misterios gemelos, yo os amo,
paso los dedos sobre vosotros…
Me siento enfermo, y ligero.
Les Matinaux (1950)
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